
20 horas antes de que comenzara la venta de entradas para el partido del próximo domingo entre el Deportivo Táchira y el Aragua Fútbol Club, en el Polideportivo de Pueblo Nuevo comenzaron a congregarse personas dispuestas a esperar más de un día para poder comprar los boletos del encuentro del domingo.
Colchones, sábanas, envases plásticos de refresco y agua quedaron regados por los alrededores no solo del estadio Polideportivo de Pueblo Nuevo, sino del estacionamiento de la Plaza de Toros y del propio coso taurino y más allá hasta donde se extendía la cola de fanáticos deseosos por una entrada.
Debido a la concentración de gran cantidad de personas, fue necesario disponer de piquetes de funcionarios antimotines de Politáchira y de la Guardia Nacional para evitar altercados mayores, luego que un grupo de personas incendiara los ánimos al tratar de colearse en las filas innumerables filas que se hicieron para alcanzar las taquillas del estadio.
“A mi hijo lo cambiaron por su trabajo para Argentina y este será el último partido que él vea. No me dejan pasar para comprar la entrada”, dijo María Monsalve de 71 años de edad mientras intentaba conmover a los antimotines que cuidaban el orden a pocos metros de las taquillas.
“Yo no sé cómo Juana Suárez (presidenta del Deportivo Táchira) no viene a darnos la cara aquí. Toda la semana dijo que iban a abrir las 16 taquillas y no ha sido así. Ayer en ves de estar haciendo campaña política, debió venir y enfrentarse con nosotros. Esto es un abuso”, comentó Vianney Rojas de Hernández al tiempo que procuraba zafarse de los apretones de la cola.
“Estamos desde el medio día de ayer (martes) haciendo la cola y Juana Suárez había dicho que a partir de las siete de la mañana iban a vender las entradas y mire la hora que es y casi todas las taquillas están cerradas. Esto no es justo para la afición. Estamos sin comer y sin dormir”, dijo Alcides Alforero a menos de 15 minutos de cumplir con las 24 horas de espera para la compra de tickets.
“Mire como estamos. La Policía ni siquiera nos deja salir de la cola para comprar agua”, indicó Luis Pernia tratando de sofocar un poco el calor con la camiseta aurinegra.
En distintos tramos de la extensa cola, se escuchaban abucheos contra quienes pretendían colearse o canticos de los que son tradición interpretar durante los partidos de fútbol
El Universal
Locura en Pueblo Nuevo
%20copia.jpg)
Tienda de acampar. OK. Comida y agua. OK. Un buen libro. OK. El Dominó y las cartas. OK. Parece una lista perfecta para echarse una escapada a la montaña o a la playa a pasar un fin de semana, pero la realidad es completamente distinta: el destino es Pueblo Nuevo y el objetivo es una entrada para ver a un Deportivo Táchira campeón.
La simple apertura de las taquillas del estadio aurinegro para la venta de los boletos del compromiso que el Táchira tiene el domingo frente al Aragua representó un verdadero espec- táculo. El partido podría terminar con el club dando la vuelta olímpica para celebrar junto a su gente el título del Torneo Clausura y parece que ningún aficionado que se respete en San Cristóbal desea perderse el momento por el que tanto ha esperado. Las largas colas anuncian un llenazo total en el recinto con capacidad de 38 mil espectadores. La fiebre, en fin, es pasión.
“Todo esto que estamos viviendo nos llena de orgullo y alegría, un orgullo inmenso”, declaró Carlos Maldonado, el técnico del equipo aurinegro, sin esconder el especial sentimiento que significa darle un premio a tantas personas. “La gente se ve llena de esperanzas. Viene un partido que será como una final para nosotros y se vive de una manera espectacular”, agregó.
Hubo quien durmió a las puertas del estadio para estar de primero en la cola. ¡Qué importa si hace frío en la noche! ¡Qué diablos importa aguantar el sol matutino! Lo que en verdad importa es poder tener en las manos una entrada que vale oro.
La historia de amor de la afición de San Cristóbal con el Táchira es vieja, una historia que conoce bien Maldonado desde los tiempos en los que era ídolo como jugador a base de goles con la camiseta amarilla y negra, pero lo que pasa actualmente ha superado todas las expectativas, según el propio entrenador.
El Táchira rompe récords. Nunca un evento deportivo en Venezuela, salvo la pasada Copa América, había congregado en un estadio a 35 mil personas, el número exacto puesto a la venta. Ningún parque de pelota tiene esa capacidad. Ningún Caracas-Magallanes se ha jugado ante tanta gente. Y el Táchira ya tiene cuatro fechas consecutivas de llenos en Pueblo Nuevo. El campeonato del Clausura está cerca, cada vez más cerca -un punto es lo único que se necesita este domingo-, y toda la parroquia aurinegra quiere verlo.
“Es algo hermoso”, relata Maldonado. “Es algo que no tiene nombre. Yo estuve en grandes equipos aquí con el Táchira cuando era futbolista, pero esto es distinto, muy distinto. Entonces nunca me hubiese imaginado verme en medio de algo así. Son familias completas”.
“Un amigo le celebró el cumpleaños el viernes pasado a su hijo. ¡Imagínate mi sorpresa cuando vi que la mitad de los regalos que le hacían tenía que ver con el Táchira! Camisetas, balones, banderas… Uno no puede sino estar orgulloso”, concluyó.
La Nación
Amor y sufrimiento por causa aurinegra

La afición tachirense necesitó de un poco más de un día para “graduarse” con calificación de excelencia, perfectos “summa cum laude”; superiores en paciencia al patriarca Job.
Nadie en el mundo como la fanaticada aurinegra, portadora de una coraza, suficiente para enfrentar cualquier “artillería pesada” en una de las tantas guerras que se libran en el mundo; todo por lo que tuvieron que vivir por unas horas de cara a obtener las entradas para el partido dominical entre el Deportivo Táchira y el Aragua FC, perteneciente a la penúltima fecha del Torneo Clausura del fútbol rentado venezolano.
Un fenómeno nunca experimentado en los 34 años de historia del cinco veces campeón venezolano; una pasión no desbordada en ninguna otra época en los anales del balompié rentado nacional.
No son los jugadores aurinegros grandes actores del celuloide, de los más cotizados de Hollywood, la meca del cine en el universo; tampoco seres de otro planeta; sencillamente es un grupo humano que después de ocho años está en el umbral de darle al Deportivo Táchira el título del Torneo Clausura, y luego ir en pos de la sexta estrella.

Y ante la cercanía de esta premisa fue que se presentó una situación inusual en el complejo deportivo del sector Pueblo Nuevo, que abarca el propio estadio de fútbol, la Plaza de Toros, el estadio Metropolitano de Béisbol y el gimnasio de fútbol sala “Campeones Mundiales del 97″.
Ante los ojos de quienes habitan en el estado Táchira, el país y el mundo deportivo, se pudo observar desde el pasado lunes, en horas de la mañana, la avalancha de aficionados en las afueras del estadio Pueblo Nuevo, para llegar al clímax el martes en horas de la tarde, luego de conocerse que la boletería para el choque dominical se pondría a la venta a partir de las siete de la mañana del día miércoles: dos kilométricas colas, miles de hinchas en la búsqueda de las entradas para el crucial compromiso.
En los tiempos del antiguo estadio Pueblo Nuevo, que apenas tenía capacidad para un poco menos de 25 mil espectadores, sólo se daban grandes llenos cuando se trataba de un clásico nacional entre el Deportivo Táchira y Marítimo de Venezuela, incluso a principios de la década del 80, presencia de dos equipos en la región: Deportivo Táchira y el Atlético San Cristóbal.
Pero en la actualidad se está sufriendo una metamorfosis por parte de la fanaticada, difícil de explicar, o tal vez fácil: el liderato y la opción clara al título que tiene el equipo; caso contrario no se presentaría esta situación.
Cuarto lleno consecutivo hasta la bandera, para utilizar un término taurino, en las tribunas del estadio Pueblo Nuevo, 40 mil almas viviendo una fiesta deportiva, todas pujando por la causa del Deportivo Táchira, a la espera que se corone campeón el próximo domingo.
Pasión y sufrimiento

El aficionado quiere y siente el equipo, entrega su vida si es posible por la institución, que ha sucedido, producto de esos seres que han muerto en las carreteras, yendo o de regreso de un partido del Deportivo Táchira fuera de su fortín.
Pero tan poco se puede llevar al sufrimiento del hincha, hacerlo pasar tantas penurias, en las que se ven involucrados niños, jóvenes, adultos y hasta gente de la tercera edad, todo por falta de buenas políticas por parte de los dirigentes ante la celebración de un partido en estos momentos de euforia por parte de la fanaticada.
Quejas por doquier, inconformidad total por quienes luego de varias horas de larga cola no pudieron adquirir el cupo de cuatro entradas estipuladas por la empresa encargada de la boletería; y felicidad por el universo de personas que lograron el objetivo: ser testigos el próximo domingo de la coronación de su equipo y luego dar la Vuelta Olímpica con sus ídolos.
Gentes de buena parte de las barriadas y urbanizaciones de San Cristóbal, también de todos los confines de la geografía tachirense, incluso de otras regiones del país; sometidas a una verdadera pesadilla, un viacrucis para lograr el apetecido “regalo”, las benditas entradas.
En el recorrido periodístico de Diario La Nación se pudo observar aficionados que pernoctaron la noche del martes en los alrededores del estadio Pueblo Nuevo, en carpas improvisadas; otros jugando “caimaneras” de futbolito, también partidas de dominó, todo con tal de poder adquirir sus entradas al siguiente día.
La ansiedad, el trasnocho, las horas de pie haciendo cola y la incertidumbre de no poder conseguir las boletas, trajeron consigo que en horas del mediodí
a se presentaran conatos de disturbios, controlados por la Policía del Estado y la Guardia Nacional.
No entienden algunos aficionados que hablaron con el periodista, que sea la afición, el pueblo, quien pague los platos rotos por culpa de los revendedores, pues son los directivos del equipo y la empresa encargada de la boletería quienes tienen que buscar los mecanismos para hacer menos traumática la venta de entradas para futuros partidos.

Un desilusionado aficionado dijo al reportero que está bien que se vendan las entradas en el estadio, pero es necesario que se habiliten todos los puestos de taquillas, esto para agilizar la venta y con ello evitar tantas penurias.
De acuerdo con lo señalado por un directivo del Deportivo Táchira, se colocaron a la venta un total de 38.700 entradas, que ayer mismo se agotaron, un verdadero récord en los anales de un partido de fútbol del campeoanto doméstico de cualquier país del mundo.
Zona 23 Es Aurinegro

Comentarios recientes